jueves, 31 de julio de 2008

Una ayuda inesperada



Holly Kennedy (Hilary Swank) es una mujer de 29 años, inteligente y felizmente casada hasta que su marido Gerry (Gerard Butler) muere de una enfermedad. A partir de ahí su vida cambia y tiene que aprender a vivir sin él. Pero, lo que no se podía esperar en su 30º cumpleaños es recibir noticias suyas: a su casa llega un pastel y una cinta de en la que hay un mensaje grabado de su marido. En dicho mensaje Gerry le cuenta que va a recibir varias cartas y que haga lo que dice en ellas. Cada mensaje termina con un “Posdata: te quiero”.


El tema de la película está claro: superación de la muerte de la pareja (persona que ha sido el mejor amigo y amante y con la que realmente se llevaba bien y no formaban un matrimonio roto). Lo original es que en este caso el ser querido, previendo su muerte, a causa de la enfermedad que padecía y que no se llega a saber cuál es, decide escribir diversas cartas y ayudar a su mujer para que siga viviendo.

La vida de la protagonista está oscurecida durante un año. Sin embargo, este film también tiene situaciones cómicas, como cuando Holly se va a pescar con dos de sus amigas, pierden los remos y se quedan en medio de la nada rodeadas de agua.

El guión de la película está basado en el libro homónimo de Cecelia Ahern, su primera obra y éxito con la que debutó en el mundo de la literatura. Esta novela, publicada en 2004, alcanzó el nº 1 en Irlanda y apareció en la lista de los bestsellers en el Sunday Times de Reino Unido.



Para aquellos que quieran leer otra historia que trata el mismo tema, pueden elegir “¿Hay alguien ahí afuera?” de Marian Keyes, su penúltima novela y 4º libro de la saga de la familia Walsh. Mezcla drama y comedia.


Título Original: P.S. I love you
Año de producción: 2008
Distribuidora: Warner Bros. Pictures Distribution
Género: Drama y Comedia
Director: Richard LaGravenese
Guión: Richard LaGravenese, Steven Rogers,
Intérpretes: Hilary Swank, Gerard Butler, Lisa Kudrow, Kathy Bates, Harry Connick Jr, Gina Gershon y Jeffrey Dean Morgan.

Trailer de la película




© Cristina Fuster Bertrand
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martes, 15 de julio de 2008

Manifiesto por una lengua común

Transcribo el Manifiesto.
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'Manifiesto por una lengua común'

Documento presentado en el Ateneo de Madrid

ELPAÍS.com - Madrid - 23/06/2008

Desde hace algunos años hay crecientes razones para preocuparse en nuestro país por la situación institucional de la lengua castellana, la única lengua juntamente oficial y común de todos los ciudadanos españoles. Desde luego, no se trata de una desazón meramente cultural -nuestro idioma goza de una pujanza envidiable y creciente en el mundo entero, sólo superada por el chino y el inglés- sino de una inquietud estrictamente política: se refiere a su papel como lengua principal de comunicación democrática en este país, así como de los derechos educativos y cívicos de quienes la tienen como lengua materna o la eligen con todo derecho como vehículo preferente de expresión, comprensión y comunicación.

Como punto de partida, establezcamos una serie de premisas:
1. Todas las lenguas oficiales en el Estado son igualmente españolas y merecedoras de protección institucional como patrimonio compartido, pero sólo una de ellas es común a todos, oficial en todo el territorio nacional y por tanto sólo una de ellas -el castellano- goza del deber constitucional de ser conocida y de la presunción consecuente de que todos la conocen. Es decir, hay una asimetría entre las lenguas españolas oficiales, lo cual no implica injusticia (?) de ningún tipo porque en España hay diversas realidades culturales pero sólo una de ellas es universalmente oficial en nuestro Estado democrático. Y contar con una lengua política común es una enorme riqueza para la democracia, aún más si se trata de una lengua de tanto arraigo histórico en todo el país y de tanta vigencia en el mundo entero como el castellano.
2. Son los ciudadanos quienes tienen derechos lingüísticos, no los territorios ni mucho menos las lenguas mismas. O sea: los ciudadanos que hablan cualquiera de las lenguas cooficiales tienen derecho a recibir educación y ser atendidos por la administración en ella, pero las lenguas no tienen el derecho de conseguir coactivamente hablantes ni a imponerse como prioritarias en educación, información, rotulación, instituciones, etc... en detrimento del castellano (y mucho menos se puede llamar a semejante atropello «normalización lingüística»).
3. En las comunidades bilingües es un deseo encomiable aspirar a que todos los ciudadanos lleguen a conocer bien la lengua cooficial, junto a la obligación de conocer la común del país (que también es la común dentro de esa comunidad, no lo olvidemos). Pero tal aspiración puede ser solamente estimulada, no impuesta. Es lógico suponer que siempre habrá muchos ciudadanos que prefieran desarrollar su vida cotidiana y profesional en castellano, conociendo sólo de la lengua autonómica lo suficiente para convivir cortésmente con los demás y disfrutar en lo posible de las manifestaciones culturales en ella. Que ciertas autoridades autonómicas anhelen como ideal lograr un máximo techo competencial bilingüe no justifica decretar la lengua autonómica como vehículo exclusivo ni primordial de educación o de relaciones con la Administración pública. Conviene recordar que este tipo de imposiciones abusivas daña especialmente las posibilidades laborales o sociales de los más desfavorecidos, recortando sus alternativas y su movilidad.
4. Ciertamente, el artículo tercero, apartado 3, de la Constitución establece que «las distintas modalidades lingüísticas de España son un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección». Nada cabe objetar a esta disposición tan generosa como justa, proclamada para acabar con las prohibiciones y restricciones que padecían esas lenguas. Cumplido sobradamente hoy tal objetivo, sería un fraude constitucional y una auténtica felonía utilizar tal artículo para justificar la discriminación, marginación o minusvaloración de los ciudadanos monolingües en castellano en alguna de las formas antes indicadas.

Por consiguiente los abajo firmantes solicitamos del Parlamento español una normativa legal del rango adecuado (que en su caso puede exigir una modificación constitucional y de algunos estatutos autonómicos) para fijar inequívocamente los siguientes puntos:
1. La lengua castellana es COMUN Y OFICIAL a todo el territorio nacional, siendo la única cuya comprensión puede serle supuesta a cualquier efecto a todos los ciudadanos españoles.
2. Todos los ciudadanos que lo deseen tienen DERECHO A SER EDUCADOS en lengua castellana, sea cual fuere su lengua materna. Las lenguas cooficiales autonómicas deben figurar en los planes de estudio de sus respectivas comunidades en diversos grados de oferta, pero nunca como lengua vehicular exclusiva. En cualquier caso, siempre debe quedar garantizado a todos los alumnos el conocimiento final de la lengua común.
3. En las autonomías bilingües, cualquier ciudadano español tiene derecho a ser ATENDIDO INSTITUCIONALMENTE EN LAS DOS LENGUAS OFICIALES. Lo cual implica que en los centros oficiales habrá siempre personal capacitado para ello, no que todo funcionario deba tener tal capacitación. En locales y negocios públicos no oficiales, la relación con la clientela en una o ambas lenguas será discrecional.
4. LA ROTULACION DE LOS EDIFICIOS OFICIALES Y DE LAS VIAS PUBLICAS, las comunicaciones administrativas, la información a la ciudadanía, etc... en dichas comunidades (o en sus zonas calificadas de bilingües) es recomendable que sean bilingües pero en todo caso nunca podrán expresarse únicamente en la lengua autonómica.
5. LOS REPRESENTANTES POLITICOS, tanto de la administración central como de las autonómicas, utilizarán habitualmente en sus funciones institucionales de alcance estatal la lengua castellana lo mismo dentro de España que en el extranjero, salvo en determinadas ocasiones características. En los parlamentos autonómicos bilingües podrán emplear indistintamente, como es natural, cualquiera de las dos lenguas oficiales.

Firmado por Mario Vargas Llosa, José Antonio Marina, Aurelio Arteta, Félix de Azúa, Albert Boadella, Carlos Castilla del Pino, Luis Alberto de Cuenca, Arcadi Espada, Alberto González Troyano, Antonio Lastra, Carmen Iglesias, Carlos Martínez Gorriarán, José Luis Pardo, Alvaro Pombo, Ramón Rodríguez, José Mª Ruiz Soroa, Fernando Savater y Fernando Sosa Wagner.

lunes, 14 de julio de 2008

El castellano, la lengua que tenemos en común

El 10 de julio salió publicado un artículo de opinión en El País muy interesante acerca de la lengua castellana escrito por Félix de Azúa.
Creo que primero sería bueno revisar el artículo 3 de la Constitución Española.
Artículo 3
  1. 1. El castellano es la lengua española oficial del Estado. Todos los españoles tienen el deber de conocerla y el derecho a usarla.
  2. 2. Las demás lenguas españolas serán también oficiales en las respectivas Comunidades Autónomas de acuerdo con sus Estatutos.
  3. 3. La riqueza de las distintas modalidades lingüísticas de España es un patrimonio cultural que será objeto de especial respeto y protección.
Trancribo el texto íntegro de Félix de Azúa.
¡Socorro!
FÉLIX DE AZÚA 10/07/2008

El pasado 23 de junio, Fernando Savater presentaba en buena compañía un Manifiesto por la lengua común. El título no ha sido citado en ninguno de los 800 artículos del Tambor del Bruc mediático que de inmediato se publicaron en la prensa catalana, la cual, naturalmente, tampoco reprodujo el texto. El título no era del gusto de los nacionalistas, de modo que pasaron a llamarlo "Manifiesto en favor del castellano", frase que no figura en ningún lugar ni forma parte del contenido, ya que el castellano no necesita de ningún favor, pero ¿qué más da? ¿Vamos a detenernos a pensar un poco, antes de cargar el trabuco y disparar a bulto cuando la Patria está en peligro? Todos los artículos venían a decir lo mismo, pero con algunos matices notables.
Los más delirantes no eran los viejos amigos del Avui o del Punt Diari, sino los desconocidos del ilegible diario Público, órgano del presidente del Gobierno central, o sea, del Estado. Titulaban a seis columnas: "El nacionalismo español hace de nuevo política con las lenguas". Los nacionalistas con mala conciencia siempre quieren que todo el mundo sea nacionalista para así quedarse más aliviados y compartir la culpa. Cree el ladrón... Para su desdicha, incluían en la doble página las estadísticas de la Generalitat sobre los usos del catalán y en ellas se afirma que más de la mitad de los catalanes prefiere como primera lengua el castellano. La humilde petición de que aquellos que lo deseen puedan usar su lengua materna en la educación, la Administración pública y la vida cotidiana sin que les caigan multazos o broncas, es "nacionalismo español" para los orgánicos de Zapatero. Tome nota.
Como movido por un resorte, el partido de los socialistas catalanes declaró pomposamente que el manifiesto era "innecesario". No aclaró su portavoz, Miquel Iceta, qué es lo que le parece necesario al PSC. Pocos días antes, la oposición en pleno le había preguntado por 5.000 millones de pesetas que se han esfumado persiguiendo a una almeja brillante. Tampoco entonces Iceta había considerado necesaria la pregunta. Lo que para el PSC sea necesario, es un arcano insondable. Los socialistas catalanes van aproximándose cada vez más a un modelo adorable, el de la corte de Catalina la Grande.
Ninguno de los 800 artículos antes mencionados hablaba del contenido del manifiesto, el cual se puede resumir del siguiente modo: si cualquier ciudadano catalán, como el actual presidente de la Generalitat, puede educar a sus hijos en alemán, en francés, en italiano o en inglés, ¿hay alguna razón para que no pueda educarlo en español? Y de haberla, ¿cuál es? La mentira oficial es que no hay problema para escolarizarse en español; la realidades que ni hablar del peluquín. Intente indagarlo. Chocará contra un muro de cemento. Se sentirá como alguien que quiera darse de baja de Telefónica. Acabará en el psiquiátrico.
Como, según el Tambor del Bruc mediático, el asunto del manifiesto no era el que acabo de exponer, los artículos se veían obligados a hablar de temas muy inspirados: la "supremacía del castellano", la "lengua del imperio", el "ataque contra el catalán...". Todo mentira, ¿pero de cuándo acá un nacionalista va a respetar la verdad? La verdad es, sencillamente, aquello que los nacionalistas decretan que es verdad. Y sólo es verdad lo que es bueno para Cataluña, siendo ese ente lo que en cada momento les conviene. Y punto, añade Catalina la Grande.
Había algo, sin embargo, más significativo si cabe. La mayoría de los artículos procedían al insulto, práctica española donde las haya cuando flaquean los argumentos: franquistas, fachas, españolistas ("de mierda"), imperialistas. Un Jordi Sánchez nos llamaba a los firmantes "miserables" en este mismo periódico porque nos negábamos a pagar su hipoteca. Algunos artículos eran deliciosos, como el de un profesor de la Universidad de Girona que exponía el punto de vista guipuzcoano: lo que hay que exigir, venía a decir, es que todos los españoles aprendan catalán. Un hombre generalmente moderado, Antoni Puigverd, aseguraba que el manifiesto rompía los últimos puentes entre Cataluña y España. Volveré sobre ello. No obstante, estos intelectuales olvidaban un detalle de cierta relevancia: todos sus artículos estaban escritos y publicados en español.
Los nacionalistas consideran indudable su derecho a escribir y publicar en la lengua que (dicen) está destruyendo al catalán. Creen tener derecho a suprimir de sus vidas el catalán y pasarse al español cuando les parezca oportuno, con el fin de insultar (y cobrar por ello) a unos ciudadanos que jamás han atacado el catalán ni perderán un minuto de sus vidas en semejante tontería. Así que estos pensadores nacionales pueden eliminar el catalán y hacer uso de la lengua asesina del catalán cuando les viene en gana y pueden poner en peligro la supervivencia de la lengua que dicen proteger, pero que unos ciudadanos pidan educar a sus hijos en la lengua que estos nacionalistas utilizan cuando les conviene, eso es fascismo, franquismo, imperialismo, y no es pederastia porque Dios no lo quiere. Si alguien entiende la ética de los nacionalistas, por favor, que escriba una tesis doctoral.
La traca final ha sido de lo más levantina. Animado por tan honradas huestes, el anciano Jordi Pujol ha cogido el alfanje. "[Pujol] llama a combatir 'sin miedo' la falta de respeto a Cataluña", según titulaba el diario de la burguesía catalana el 2 de julio. Lo de "sin miedo", entrecomillado por la redacción, pone los pelos de punta. El texto del patriarca es: "Combatir con decisión y confianza, sin miedo, y sin respeto para quien no nos respeta". A Pujol le animó mucho lo de las caricaturas de Mahoma: qué demonios, hay que hacerse respetar. A partir de su llamamiento a la guerra santa y conociendo de primera mano (y puño) a los cejijuntos y democráticos grupos de falangistas catalanes que suelen actuar en estos casos, los firmantes andamos escondiéndonos en las masías de recreo de algunos consellers y diputats solidarios. Sobre todo desde que Montilla ha decidido que incitamos a la "catalanofobia". No sus socios separatistas, no las juventudes de la "puta España", no Carod y Rubianes, no: el odio a Cataluña lo inducimos nosotros. Muy honesto.
Amigo Puigvert, si te lo permiten tus principios, deja abierto algún puente para que cuando lleguen los hijos de Bin Laden a quemarnos (vivos o en efigie), los cuatro gatos que aún nos tomamos en serio a este país podamos salir arreando hacia lugares más democráticos, menos violentos, más civilizados.

miércoles, 9 de julio de 2008

Sabrina: 1 - El mundo: 0

Entrevista a Rebeca Rus, autora de Sabrina: 1 – El mundo: 0

Rebeca Rus tiene 33 años y es creativa en una agencia de publicidad. Ha trabajado en importantes campañas (Loewe, Nivea,…) En su primera novela retrata con humor el mundo de la publicidad. Ha estado en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su obra Sabrina: 1 - El mundo: 0, novela que se enmarca en el género chick lit (las protagonistas son mujeres que se encuentran en la veintena y treintena) pero a la que le da una vuelta de tuerca al hacer que Sabrina compre en Zara y se vaya de cañas en lugar de gastarse el sueldo en ropa y complementos de marcas como Gucci, Salvatore Ferragano, Dolce & Gabbana, etc.


PREGUNTA: ¿Qué tal ha sido la experiencia de estar en una caseta de la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares?
RESPUESTA: Muy emocionante y, al mismo tiempo, divertidísima. Pensé que estaría nerviosa o incómoda, pero, ¡qué va! Me encantó charlar con todo el mundo y conocer en persona a las lectoras.

P: Aparte de chick lit ¿qué otros géneros literarios te gustan?
R: Soy una lectora muy agradecida. Me gusta leer, prácticamente, de todo y me atrevo con cualquier género que caiga en mis manos si está bien resuelto: desde literatura fantástica-humorística como la de Terry Prachett pasando por las joyas de Gabriel García Márquez o el best-seller de moda.

P: ¿Crees que la historia de Sabrina sería buena para adaptarla al cine?
R: ¡Ya me gustaría a mí! Sí, por supuesto que sí. Creo que el personaje de Sabrina no tiene nada que envidiar a las protagonistas de las comedias románticas que vienen desde E.E.U.U. y los secundarios de la novela tienen también personalidad suficiente como para saltar a la gran pantalla. Juan Pacheco en persona (mi secundario favorito en la novela y la persona que me enseñó todo sobre publicidad en la vida real) se ha ofrecido para interpretarse a sí mismo si la cosa sale adelante, ja, ja, ja…

P: Tengo entendido que estás trabajando en otra novela. Cuando te pones a escribir una historia, ¿dibujas antes un esquema de la trama y el desarrollo de los diferentes personajes o te pasa como con Sabrina, que escribes unas páginas, la historia va creciendo y es entonces cuando te paras y haces una escaleta?
R: Soy una improvisadora nata. Lo normal es que empiece a escribir sin pensarlo mucho y me deje llevar por la voz de la novela hasta la mitad, más o menos. Luego paro, pienso, organizo y rehago.

P: Sabrina trabaja en una agencia de publicidad. La verdad es que se nota que tienes conocimiento de ese mundo. ¿Me puedes dar un ejemplo de una situación real aunque la hayas exagerado un poco y un ejemplo de una situación completamente ficticia?
R:
La Plataforma Anti-Amigo Invisible que aparece en Sabrina: 1 – El Mundo: 0 (un grupo rebelde creado por los creativos para evitar participar en el amigo invisible que organiza la empresa para la fiesta de Navidad) es una situación real. De verdad. Lo prometo. Yo sólo la desarrollé un poco más y potencié la vena humorística y surrealista. Y respecto a una situación completamente ficticia… uff, debo confesar que no hay ninguna. De verdad. Lo prometo también. Incluso las más surrealistas están basadas en experiencias reales.

P:
Sabrina se gasta todo el sueldo en alcohol y ropa de Zara. ¿Por qué elegiste Zara y no H&M, C&A, Bershka, Mango o Stradivarius?
R:
Supongo que para mí y para muchas otras mujeres de este país, Zara es el buque insignia de la moda real, de la moda de la calle. Fue la primera empresa que trajo el diseño asequible y es una caja constante de sorpresas, en constante renovación. Vamos, como una droga. Y Sabrina es tan aficionada a su dosis diaria de compras como lo puedo ser yo.

P:
Uno de los muchos aciertos de tu novela es la Ley General de Madres. ¿Cómo pensaste en ella?
R:
Simplemente, recordé todas las cosas que mi madre lleva grabándome a base de discursos en el cerebro desde que tengo doce años y me di cuenta de que el discurso era el mismo que el de las madres de mis amigas. Me pareció divertido recogerlo.

P:
Me parece que al chico que se convierte inesperadamente en el novio de Sabrina no se le llega realmente a conocer. ¿No has desarrollado dicho personaje para no extender la novela?
R:
Uff, es difícil hablar de esto sin descubrirle. Lo intentaré. La novela está escrita en primera persona y en presente, o sea, que el lector va descubriendo las cosas al mismo tiempo que Sabrina y ni la propia Sabrina descubre cómo es el chico hasta el final, ¿no? Y cuando llegamos a ese punto de iluminación, de darse cuenta de cómo son las cosas, de quién es bueno y quién es malo, es el momento de acabar la historia.

P:
Marian Keyes es una autora muy conocida en el género chick lit. Ha escrito una saga entorno a la familia Walsh en el que en cada libro se dedica a un personaje y trata un tema distinto como la ruptura de pareja o la adicción a las drogas ¿Has pensado en crear una serie de Sabrina en el que se puede disfrutar del camino hacia la madurez de las compañeras de piso o la continuación de otros personajes como los jefes de Sabrina?
R:
No, aunque he tenido mis dudas porque hay personajes secundarios de los que me he enamorado como Candela o Juan Pacheco. Pero eso es un arma de doble filo. Los secundarios funcionan muy bien como secundarios, cuando no están obligados a conducir la acción principal y les puedes reservar las mejores frases. Pero, la mayoría de las veces fallan como protagonistas y para mejor ejemplo, ahí están las spin-off de las series.

P: Para alguien que quiera leer más libros del género chick lit, ¿qué obras de autores españoles y extranjeros recomendarías?
R: Mi autora favorita de chick lit es Janet Evanovich, aunque no escriba el típico chick lit. Lo escribe mejor. También me gusta mucho Elizabeth Young, Carole Matthews y la reina del género, Marian Keyes. Hace poco me leí el último de Sophie Kinsella (todavía no está publicado aquí) y me encantó. Debo confesar que no he leído ninguna novela chick lit de autor español y lo tengo como asignatura pendiente.

P: El libro, en tu opinión, es para hombres y mujeres. La portada es de color rosa y su diseño no parece invitar a los hombres a su lectura. ¿Qué piensas de una nueva edición cuya portada esté diseñada para atraer a los lectores masculinos?
R: Eso significaría que la novela está funcionando bien y que la editorial quiere apostar más fuerte por ella. Vamos, que me parecería más que bien, igual que se hizo con Harry Potter, se sacó una portada para adultos y otra para niños.

P:
Si se rediseñara la portada para atraer a los hombres a la lectura de Sabrina, ¿qué cambios harías?
R:
Ninguno. Creo que la novela funciona perfectamente para todos los sexos y edades tal y como está escrita ahora. Los problemas y dudas que tiene Sabrina son los mismos problemas y dudas que tiene cualquier persona que está empezando a ser un adulto, chico o chica.

P: Si alguien quiere publicar un libro, el primer paso sería registrar el escrito. ¿Qué otros pasos debe seguir?
R: En mi caso, después de pasar por el Registro de la Propiedad Intelectual, me hice con un listado de editoriales que habían publicado chick lit y empecé a enviarles la novela. Podría haber tenido un paso previo buscándome una agencia literaria, pero el acuerdo se frustró.

P: Tú enviaste tu novela entera a la editorial ¿Es recomendable enviarla en su totalidad o es preferible hacer llegar un extracto?
R: Creo que en E.E.U.U. y en Gran Bretaña tanto las editoriales como los agentes literarios son capaces de hacerse una idea con sólo un extracto de la novela, una sinopsis y un título. En España me da la impresión de que en muchas ocasiones eso no basta e incluso presentando esta novela terminada a una agencia literaria me pidieron otra novela más para tomar una decisión final.

P: Cuando tenías 8 años escribiste un cuento y lo te dejaste olvidado en el despacho de tu padre. ¿Te acuerdas de qué se trataba la historia?
R: Ay, no. Por aquella época me llamaban Antoñita la Fantástica y me pasaba el día escribiendo historias. ¡A saber!

P: ¿Qué aconsejarías a una persona que quiera publicar su primera obra?
R:
Que no desespere, que no piense que lo está haciendo mal o que su trabajo es malo, que no se lo tome a pecho, que no ponga demasiadas esperanzas… publicar es muy difícil, super-difícil, y no hay que desesperar, sólo ser constante pero realista.

© Cristina Fuster Bertrand

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