Sabrina: 1 - El mundo: 0

Entrevista a Rebeca Rus, autora de Sabrina: 1 – El mundo: 0

Rebeca Rus tiene 33 años y es creativa en una agencia de publicidad. Ha trabajado en importantes campañas (Loewe, Nivea,…) En su primera novela retrata con humor el mundo de la publicidad. Ha estado en la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares de su obra Sabrina: 1 - El mundo: 0, novela que se enmarca en el género chick lit (las protagonistas son mujeres que se encuentran en la veintena y treintena) pero a la que le da una vuelta de tuerca al hacer que Sabrina compre en Zara y se vaya de cañas en lugar de gastarse el sueldo en ropa y complementos de marcas como Gucci, Salvatore Ferragano, Dolce & Gabbana, etc.


PREGUNTA: ¿Qué tal ha sido la experiencia de estar en una caseta de la Feria del Libro de Madrid firmando ejemplares?
RESPUESTA: Muy emocionante y, al mismo tiempo, divertidísima. Pensé que estaría nerviosa o incómoda, pero, ¡qué va! Me encantó charlar con todo el mundo y conocer en persona a las lectoras.

P: Aparte de chick lit ¿qué otros géneros literarios te gustan?
R: Soy una lectora muy agradecida. Me gusta leer, prácticamente, de todo y me atrevo con cualquier género que caiga en mis manos si está bien resuelto: desde literatura fantástica-humorística como la de Terry Prachett pasando por las joyas de Gabriel García Márquez o el best-seller de moda.

P: ¿Crees que la historia de Sabrina sería buena para adaptarla al cine?
R: ¡Ya me gustaría a mí! Sí, por supuesto que sí. Creo que el personaje de Sabrina no tiene nada que envidiar a las protagonistas de las comedias románticas que vienen desde E.E.U.U. y los secundarios de la novela tienen también personalidad suficiente como para saltar a la gran pantalla. Juan Pacheco en persona (mi secundario favorito en la novela y la persona que me enseñó todo sobre publicidad en la vida real) se ha ofrecido para interpretarse a sí mismo si la cosa sale adelante, ja, ja, ja…

P: Tengo entendido que estás trabajando en otra novela. Cuando te pones a escribir una historia, ¿dibujas antes un esquema de la trama y el desarrollo de los diferentes personajes o te pasa como con Sabrina, que escribes unas páginas, la historia va creciendo y es entonces cuando te paras y haces una escaleta?
R: Soy una improvisadora nata. Lo normal es que empiece a escribir sin pensarlo mucho y me deje llevar por la voz de la novela hasta la mitad, más o menos. Luego paro, pienso, organizo y rehago.

P: Sabrina trabaja en una agencia de publicidad. La verdad es que se nota que tienes conocimiento de ese mundo. ¿Me puedes dar un ejemplo de una situación real aunque la hayas exagerado un poco y un ejemplo de una situación completamente ficticia?
R:
La Plataforma Anti-Amigo Invisible que aparece en Sabrina: 1 – El Mundo: 0 (un grupo rebelde creado por los creativos para evitar participar en el amigo invisible que organiza la empresa para la fiesta de Navidad) es una situación real. De verdad. Lo prometo. Yo sólo la desarrollé un poco más y potencié la vena humorística y surrealista. Y respecto a una situación completamente ficticia… uff, debo confesar que no hay ninguna. De verdad. Lo prometo también. Incluso las más surrealistas están basadas en experiencias reales.

P:
Sabrina se gasta todo el sueldo en alcohol y ropa de Zara. ¿Por qué elegiste Zara y no H&M, C&A, Bershka, Mango o Stradivarius?
R:
Supongo que para mí y para muchas otras mujeres de este país, Zara es el buque insignia de la moda real, de la moda de la calle. Fue la primera empresa que trajo el diseño asequible y es una caja constante de sorpresas, en constante renovación. Vamos, como una droga. Y Sabrina es tan aficionada a su dosis diaria de compras como lo puedo ser yo.

P:
Uno de los muchos aciertos de tu novela es la Ley General de Madres. ¿Cómo pensaste en ella?
R:
Simplemente, recordé todas las cosas que mi madre lleva grabándome a base de discursos en el cerebro desde que tengo doce años y me di cuenta de que el discurso era el mismo que el de las madres de mis amigas. Me pareció divertido recogerlo.

P:
Me parece que al chico que se convierte inesperadamente en el novio de Sabrina no se le llega realmente a conocer. ¿No has desarrollado dicho personaje para no extender la novela?
R:
Uff, es difícil hablar de esto sin descubrirle. Lo intentaré. La novela está escrita en primera persona y en presente, o sea, que el lector va descubriendo las cosas al mismo tiempo que Sabrina y ni la propia Sabrina descubre cómo es el chico hasta el final, ¿no? Y cuando llegamos a ese punto de iluminación, de darse cuenta de cómo son las cosas, de quién es bueno y quién es malo, es el momento de acabar la historia.

P:
Marian Keyes es una autora muy conocida en el género chick lit. Ha escrito una saga entorno a la familia Walsh en el que en cada libro se dedica a un personaje y trata un tema distinto como la ruptura de pareja o la adicción a las drogas ¿Has pensado en crear una serie de Sabrina en el que se puede disfrutar del camino hacia la madurez de las compañeras de piso o la continuación de otros personajes como los jefes de Sabrina?
R:
No, aunque he tenido mis dudas porque hay personajes secundarios de los que me he enamorado como Candela o Juan Pacheco. Pero eso es un arma de doble filo. Los secundarios funcionan muy bien como secundarios, cuando no están obligados a conducir la acción principal y les puedes reservar las mejores frases. Pero, la mayoría de las veces fallan como protagonistas y para mejor ejemplo, ahí están las spin-off de las series.

P: Para alguien que quiera leer más libros del género chick lit, ¿qué obras de autores españoles y extranjeros recomendarías?
R: Mi autora favorita de chick lit es Janet Evanovich, aunque no escriba el típico chick lit. Lo escribe mejor. También me gusta mucho Elizabeth Young, Carole Matthews y la reina del género, Marian Keyes. Hace poco me leí el último de Sophie Kinsella (todavía no está publicado aquí) y me encantó. Debo confesar que no he leído ninguna novela chick lit de autor español y lo tengo como asignatura pendiente.

P: El libro, en tu opinión, es para hombres y mujeres. La portada es de color rosa y su diseño no parece invitar a los hombres a su lectura. ¿Qué piensas de una nueva edición cuya portada esté diseñada para atraer a los lectores masculinos?
R: Eso significaría que la novela está funcionando bien y que la editorial quiere apostar más fuerte por ella. Vamos, que me parecería más que bien, igual que se hizo con Harry Potter, se sacó una portada para adultos y otra para niños.

P:
Si se rediseñara la portada para atraer a los hombres a la lectura de Sabrina, ¿qué cambios harías?
R:
Ninguno. Creo que la novela funciona perfectamente para todos los sexos y edades tal y como está escrita ahora. Los problemas y dudas que tiene Sabrina son los mismos problemas y dudas que tiene cualquier persona que está empezando a ser un adulto, chico o chica.

P: Si alguien quiere publicar un libro, el primer paso sería registrar el escrito. ¿Qué otros pasos debe seguir?
R: En mi caso, después de pasar por el Registro de la Propiedad Intelectual, me hice con un listado de editoriales que habían publicado chick lit y empecé a enviarles la novela. Podría haber tenido un paso previo buscándome una agencia literaria, pero el acuerdo se frustró.

P: Tú enviaste tu novela entera a la editorial ¿Es recomendable enviarla en su totalidad o es preferible hacer llegar un extracto?
R: Creo que en E.E.U.U. y en Gran Bretaña tanto las editoriales como los agentes literarios son capaces de hacerse una idea con sólo un extracto de la novela, una sinopsis y un título. En España me da la impresión de que en muchas ocasiones eso no basta e incluso presentando esta novela terminada a una agencia literaria me pidieron otra novela más para tomar una decisión final.

P: Cuando tenías 8 años escribiste un cuento y lo te dejaste olvidado en el despacho de tu padre. ¿Te acuerdas de qué se trataba la historia?
R: Ay, no. Por aquella época me llamaban Antoñita la Fantástica y me pasaba el día escribiendo historias. ¡A saber!

P: ¿Qué aconsejarías a una persona que quiera publicar su primera obra?
R:
Que no desespere, que no piense que lo está haciendo mal o que su trabajo es malo, que no se lo tome a pecho, que no ponga demasiadas esperanzas… publicar es muy difícil, super-difícil, y no hay que desesperar, sólo ser constante pero realista.

© Cristina Fuster Bertrand

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