lunes, 30 de noviembre de 2009

La voluntad de ayudar


Holly Kennedy es una mujer de 29 años, inteligente y felizmente casada hasta que su marido Gerry muere a causa de una enfermedad. Desde ese momento su vida cambia pero no se podía imaginar que Gerry había planeado ayudarla en el luto. Le escribió unas cartas que ella debía abrir una cada mes y hacer lo que él le pedía en ellas. Él la quería ayudar a superar su muerte. Cada carta termina con la frase: “P.D.: Te quiero”.

Este libro es el primero que Cecelia Ahern ha publicado. Fue el número uno en Irlanda en 2004 y también se incluyó en la lista de besteseller del Sunday Times de Reino Unido.

Cuatro años después, en 2008, este libro fue adaptado al cine. Hilary Swank y Gerard Butler protagonizaron la película.

Disfruté de la lectura de esta novela porque, a pesar de que a veces me hacía sentirme tristem también me hacía reir. Es un libro dramedy (drama + comedia). La autora también muestra los diferentes pasos que una persona da cuando alguien amado muere. Por ejemplo, el primero es el rechazo de lo que ha ocurrido.


Los personajes parecen personas reales. Cecelia Ahern sabe como transmitir los sentimientos y las emociones

Hay personas que esperan toda la vida para encontrar a su alma gemela, pero ese no es el caso de Holly y Gerry. Se conocían desde el instituto, y sentían como si siempre hubiesen estado juntos. Podían acabar las frases del otro, e incluso cuando discutían lo hacían riendo.
Holly pensaba que no podría vivir sin Gerry. Pero tres meses después de su muerte, recibe un misterioso paquete. Él le ha dejado una serie de cartas, en las que con ternura, sabiduría y humor, la anima a seguir adelante.


Si te quieres descargar los dos primeros capítulos, pincha aquí.


Bajo esta línea puedes ver el trailer de la película.







© crisfusterber

sábado, 28 de noviembre de 2009

Descarga: "Bodas de sangre" de Federico García Lorca

En mayo hubo una entrada en la que os podíais descargar esta obra de teatro, pero creo que el archivo tenía algún error, así que he pensado en ofreceros el libro de nuevo, pero esta vez sin que exista un error en el archivo que dificulte la lectura de la obra de teatro.


Resumen:

Bodas de sangre es una tragedia en verso del escritor español Federico García Lorca escrita en 1931. Se estrenó el 8 de marzo de 1933 en el Teatro Infanta Beatriz de Madrid y fue llevada al cine por Carlos Saura en 1981.


Es una producción poética y teatral que se centra en el análisis de un sentimiento trágico. Desde la vida y la muerte, a lo antiguo y lo moderno, en la manera de ver la tragedia. Todo ello enmarcado en un paisaje andaluz trágico y universal.

El tema principal que se trata en este gran drama es la vida y la muerte. Pero de un modo arcano y ancestral, en la que figuran mitos, leyendas y paisajes que introducen al lector, en un mundo de sombrías pasiones, que derivan en los celos, la persecución, y en el trágico final, La Muerte. El amor se destaca como la única fuerza que puede vencer a la muerte.

La obra recoge las costumbres de su tierra, que aún perduran. Todo ello a partir de objetos simbólicos, que anuncian la tragedia. Es constante en la obra de Lorca la obsesión por el puñal, el cuchillo y la navaja, que en Bodas de sangre atraen la fascinación, y a la vez, presagian la muerte.

Los trágicos acontecimientos reales a los que podría hacer referencia se producen el 22 de julio de 1928 en el Cortijo del Fraile, Níjar, Almería. Lorca los conoció por la prensa, si bien la escritora y activista almeriense Carmen de Burgos, originaria de Níjar, ya había escrito una novela corta sobre el suceso anterior a Bodas de sangre, llamada Puñal de claveles, que fue también inspiración para el autor granadino.

(http://es.wikipedia.org/wiki/Bodas_de_sangre)




Para descargar el libro, pincha en la imagen que hay a la izquierda de estas líneas o aquí.

A continuación, puedes leer el principio de la obra de teatro.


Bodas de sangre
(Federico García Lorca)



TRAGEDIA EN TRES ACTOS Y SIETE CUADROS

PERSONAJES
LA MADRE
LA NOVIA
LA SUEGRA
LA MUJER DE LEONARDO
LA CRIADA
LA VECINA
MUCHACHAS
LEONARDO
EL NOVIO
EL PADRE DE LA NOVIA
LA LUNA
LA MUERTE (como mendigo)
LEÑADORES
MOZOS



Acto primero


CUADRO PRIMERO

Habitación pintada de amarillo.

Novio:(Entrando) Madre.
Madre: ¿Que?
Novio:Me voy.
Madre: ¿Adónde?
Novio:A la viña. (Va a salir)
Madre: Espera.
Novio:¿Quieres algo?
Madre: Hijo, el almuerzo.
Novio:Déjalo. Comeré uvas. Dame la navaja.
Madre: ¿Para qué?
Novio:(Riendo)Para cortarlas.
Madre: (Entre dientes y buscándola)La navaja, la navaja... Malditas sean todas y el bribón que las inventó.
Novio:Vamos a otro asunto.
Madre: Y las escopetas, y las pistolas, y el cuchillo más pequeño, y hasta las azadas y los bieldos de la era.
Novio:Bueno.
Madre: Todo lo que puede cortar el cuerpo de un hombre. Un hombre hermoso, con su flor en la boca, que sale a las viñas o va a sus olivos propios, porque son de él, heredados...
Novio:(Bajando la cabeza)Calle usted.
Madre: ... y ese hombre no vuelve. O si vuelve es para ponerle una palma encima o un plato de sal gorda para que no se hinche. No sé cómo te atreves a llevar una navaja en tu cuerpo, ni cómo yo dejo a la serpiente dentro del arcón.
Novio:¿Está bueno ya?
Madre: Cien años que yo viviera no hablaría de otra cosa. Primero, tu padre, que me olía a clavel y lo disfruté tres años escasos. Luego, tu hermano. ¿Y es justo y puede ser que una cosa pequeña como una pistola o una navaja pueda acabar con un hombre, que es un toro? No callaría nunca. Pasan los meses y la desesperación me pica en los ojos y hasta en las puntas del pelo.
Novio:(Fuerte)¿Vamos a acabar?
Madre: No. No vamos a acabar. ¿Me puede alguien traer a tu padre y a tu hermano? Y luego, el presidio. ¿Qué es el presidio? ¡Allí comen, allí fuman, allí tocan los instrumentos! Mis muertos llenos de hierba, sin hablar, hechos polvo; dos hombres que eran dos geranios... Los matadores, en presidio, frescos, viendo los montes...
Novio:¿Es que quiere usted que los mate?
Madre: No... Si hablo, es porque... ¿Cómo no voy a hablar viéndote salir por esa puerta? Es que no me gusta que lleves navaja. Es que.... que no quisiera que salieras al campo.
Novio:(Riendo)¡Vamos!
Madre: Que me gustaría que fueras una mujer. No te irías al arroyo ahora y bordaríamos las dos cenefas y perritos de lana.
Novio:(Coge de un brazo a la madre y ríe)Madre, ¿y si yo la llevara conmigo a las viñas?
Madre: ¿Qué hace en las viñas una vieja? ¿Me ibas a meter debajo de los pámpanos?
Novio:(Levantándola en sus brazos)Vieja, revieja, requetevieja.
Madre: Tu padre sí que me llevaba. Eso es buena casta. Sangre. Tu abuelo dejó a un hijo en cada esquina. Eso me gusta. Los hombres, hombres, el trigo, trigo.
Novio:¿Y yo, madre?
Madre: ¿Tú, qué?
Novio:¿Necesito decírselo otra vez?
Madre: (Seria)¡Ah!
Novio:¿Es que le parece mal?
Madre: No
Novio:¿Entonces...?
Madre: No lo sé yo misma. Así, de pronto, siempre me sorprende. Yo sé que la muchacha es buena. ¿Verdad que sí? Modosa. Trabajadora. Amasa su pan y cose sus faldas, y siento, sin embargo, cuando la nombro, como si me dieran una pedrada en la frente.
Novio:Tonterías.
Madre: Más que tonterías. Es que me quedo sola. Ya no me queda más que tú, y siento que te vayas.
Novio:Pero usted vendrá con nosotros.
Madre: No. Yo no puedo dejar aquí solos a tu padre y a tu hermano. Tengo que ir todas las mañanas, y si me voy es fácil que muera uno de los Felix, uno de la familia de los matadores, y lo entierren al lado. ¡Y eso sí que no! ¡Ca! ¡Eso sí que no! Porque con las uñas los desentierro y yo sola los machaco contra la tapia.
Novio: (Fuerte)Vuelta otra vez.
Madre: Perdóname.(Pausa) ¿Cuánto tiempo llevas en relaciones?
Novio: Tres años. Ya pude comprar la viña.
Madre: Tres años. Ella tuvo un novio, ¿no?
Novio: No sé. Creo que no. Las muchachas tienen que mirar con quien se casan.
Madre: Sí. Yo no miré a nadie. Miré a tu padre, y cuando lo mataron miré a la pared de enfrente. Una mujer con un hombre, y ya está.
Novio: Usted sabe que mi novia es buena.
Madre: No lo dudo. De todos modos, siento no saber cómo fue su madre.
Novio: ¿Qué más da?
Madre: (Mirándole)Hijo.
Novio: ¿Qué quiere usted?
Madre: ¡Que es verdad! ¡Que tienes razón! ¿Cuándo quieres que la pida?
Novio: (Alegre)¿Le parece bien el domingo?
Madre: (Seria)Le llevaré los pendientes de azófar, que son antiguos, y tú le compras...
Novio: Usted entiende más...
Madre: Le compras unas medias caladas, y para ti dos trajes... ¡Tres! ¡No te tengo más que a tí!
Novio: Me voy. Mañana iré a verla.
Madre: Sí, sí; y a ver si me alegras con seis nietos, o lo que te dé la gana, ya que tu padre no tuvo lugar de hacérmelos a mí.
Novio: El primero para usted.
Madre: Sí, pero que haya niñas. Que yo quiero bordar y hacer encaje y estar tranquila.
Novio: Estoy seguro que usted querrá a mi novia.
Madre: La querré. (Se dirige a besarlo y reacciona)Anda, ya estás muy grande para besos. Se los das a tu mujer.(Pausa. Aparte)Cuando lo sea.
Novio: Me voy.
Madre: Que caves bien la parte del molinillo, que la tienes descuidada.
Novio: ¡Lo dicho!
Madre: Anda con Dios.

(Vase el novio. La madre queda sentada de espaldas a la puerta. Aparece en la puerta una vecina vestida de color oscuro, con pañuelo a la cabeza.)

Madre: Pasa.
Vecina: ¿Cómo estás?
Madre: Ya ves.
Vecina: Yo bajé a la tienda y vine a verte. ¡Vivimos tan lejos...!
Madre: Hace veinte años que no he subido a lo alto de la calle.
Vecina: Tú estas bien.
Madre: ¿Lo crees?
Vecina: Las cosas pasan. Hace dos días trajeron al hijo de mi vecina con los dos brazos cortados por la máquina.(Se sienta.)
Madre: ¿A Rafael?
Vecina: Sí. Y allí lo tienes. Muchas veces pienso que tu hijo y el mío están mejor donde están, dormidos, descansando, que no expuestos a quedarse inútiles.
Madre: Calla. Todo eso son invenciones, pero no consuelos.
Vecina: ¡Ay!
Madre: ¡Ay!Pausa)
Vecina: (Triste)¿Y tu hijo?
Madre: Salió.
Vecina: ¡Al fin compró la viña!
Madre: Tuvo suerte.
Vecina: Ahora se casará.
Madre: (Como despertando y acercando su silla a la silla de la vecina.)Oye.
Vecina: (En plan confidencial)Dime.
Madre: ¿Tú conoces a la novia de mi hijo?
Vecina: ¡Buena muchacha!
Madre: Sí, pero...
Vecina: Pero quien la conozca a fondo no hay nadie. Vive sola con su padre allí, tan lejos, a diez leguas de la casa más cerca. Pero es buena. Acostumbrada a la soledad.
Madre: ¿Y su madre?
Vecina: A su madre la conocí. Hermosa. Le relucía la cara como un santo; pero a mí no me gustó nunca. No quería a su marido.
Madre: (Fuerte)Pero ¡cuántas cosas sabéis las gentes!
Vecina: Perdona. No quisiera ofender; pero es verdad. Ahora, si fue decente o no, nadie lo dijo. De esto no se ha hablado. Ella era orgullosa.
Madre: ¡Siempre igual!
Vecina: Tú me preguntaste.
Madre: Es que quisiera que ni a la viva ni a la muerte las conociera nadie. Que fueran como dos cardos, que ninguna persona los nombra y pinchan si llega el momento.
Vecina: Tienes razón. Tu hijo vale mucho.
Madre: Vale. Por eso lo cuido. A mí me habían dicho que la muchacha tuvo novio hace tiempo.
Vecina: Tendría ella quince años. Él se casó ya hace dos años con una prima de ella, por cierto. Nadie se acuerda del noviazgo.
Madre: ¿Cómo te acuerdas tú?
Vecina: ¡Me haces unas preguntas...!
Madre: A cada uno le gusta enterarse de lo que le duele. ¿Quién fue el novio?
Vecina: Leonardo.
Madre: ¿Qué Leonardo?
Vecina: Leonardo, el de los Félix.
Madre: (Levantándose)¡De los Félix!
Vecina: Mujer, ¿qué culpa tiene Leonardo de nada? Él tenía ocho años cuando las cuestiones.
Madre: Es verdad... Pero oigo eso de Félix y es lo mismo (entre dientes) Félix que llenárseme de cieno la boca (escupe), y tengo que escupir, tengo que escupir por no matar.
Vecina: Repórtate. ¿Qué sacas con eso?
Madre: Nada. Pero tú lo comprendes.
Vecina: No te opongas a la felicidad de tu hijo. No le digas nada. Tú estás vieja. Yo, también. A ti y a mí nos toca callar.
Madre: No le diré nada.
Vecina: (Besándola)Nada.
Madre: (Serena)¡Las cosas...!
Vecina: Me voy, que pronto llegará mi gente del campo.
Madre: ¿Has visto qué día de calor?
Vecina: Iban negros los chiquillos que llevan el agua a los segadores. Adiós, mujer.
Madre: Adiós.

(Se dirige a la puerta de la izquierda. En medio del camino se detiene y lentamente se santigua.)

Telón




miércoles, 25 de noviembre de 2009

I Premio Internacional de Novela “Albert Camus”


La Revista Literaria Gotas de Tinta convoca el I Premio Internacional de Novela “Albert Camus”.

Es el objetivo de este concurso publicar obras que, por su estética y contenido, tengan características de novela de culto. Nos proponemos abrir un espacio en la saturada industria del entretenimiento literario y apostar por la novela de riesgo, de reflexión intimista o colectiva. La Revista Literaria Gotas de Tinta desea pensar un tiempo futuro donde, gracias a este premio, los lectores encuentren una vía de comunicación con la novela creada y leída en silencio, lejos del ruido.

Este Premio se concederá de acuerdo con las siguientes BASES:

1. Podrán optar al Premio todos los escritores que lo deseen, cualquiera que sea su nacionalidad o procedencia, siempre que las obras que presenten se ajusten al concepto comúnmente aceptado de novela, estén escritas en idioma castellano, sean originales, inéditas y no hayan sido premiadas anteriormente en ningún otro concurso, ni concurran simultáneamente a cualquier otro premio, ni correspondan a autores fallecidos con anterioridad al anuncio de esta convocatoria.

2. La extensión de las obras será de un mínimo de 200 páginas, tamaño DIN A4 (210 x 297 mm) mecanografiados a doble espacio por una sola cara. Deberá enviarse un único original impreso, encuadernado o cosido. Cada original irá firmado con seudónimo, siendo obligatorio adjuntar un sobre cerrado que contenga nombre, apellidos, dirección, teléfono de contacto del autor, correo electrónico y una breve biografía. Asimismo el autor declarará por escrito que la obra enviada es original, inédita y no premiada en anteriores concursos, y que no está pendiente de fallo en otros premios ni tiene comprometidos sus derechos con editorial alguna.

3. Los originales se remitirán, por correo certificado, a la siguiente dirección:

REVISTA GOTAS DE TINTA
Apartado de Correos 162 - 26540 Alfaro - La Rioja (España)

Indicando claramente en el sobre: Para el Premio de Novela “Albert Camus”

Excepcionalmente se admitirán por correo electrónico las obras de autores residentes en países distintos y distantes a España para los que sea dificultoso el envío por correo postal. En este caso se recibirán las obras en la dirección de correo electrónico premionovela@gotasdetinta.es en formato Word. En dicho email deberán incluirse como adjuntos dos ficheros, uno conteniendo la obra, firmada con seudónimo, y otro con los datos reales del autor y la declaración de autoría señalada en el punto anterior.

4. El jurado será nombrado por la convocante del premio y estará formado por una o varias personas de prestigio en el ámbito literario y por una representación de la entidad organizadora. La composición del jurado no se hará pública hasta el mismo día de la concesión del Premio.

El fallo, inapelable, se hará público a partir del día 20 del mes de enero de 2010. El jurado tiene carácter soberano a la hora de decidir el ganador del Premio así como de interpretar y resolver todas las incidencias que pudieran surgir en el desarrollo del mismo. La única excepción a esta capacidad soberana del jurado son las que se refieren a la dotación y compromiso de tirada de la obra ganadora.

5. El Premio no podrá ser repartido entre dos o más novelas y podrá ser declarado desierto.

6. La cuantía del Premio será de 3.000 euros, suma que será considerada como anticipo por la cesión, en exclusiva, de todos los derechos de edición y conllevará la realización de una primera edición de la obra premiada de, al menos, 5.000 ejemplares. El ganador se compromete a suscribir el contrato de cesión que se le presente al afecto.

7. El plazo de entrega de originales finalizará el 30 de Diciembre de 2009 incluyéndose en dicho plazo los originales que, enviados por correo, hayan sido matasellados hasta la citada fecha.

8. La presentación al Premio supone la aceptación íntegra e incondicional de estas bases por parte del concursante, así como la imposibilidad de retirada de cualquier obra que haya sido presentada en debida forma antes de que se haga público el fallo.

9. No se mantendrá correspondencia de ninguna clase con los autores que se presenten al Premio. Los originales no premiados no serán devueltos y, una vez fallado el Premio, se precederá a la destrucción de los mismos.

De conformidad con lo dispuesto en la Ley Orgánica 15/1999, de Protección de Datos de Carácter Personal le informamos de que sus datos pueden ser incorporados a un fichero automatizado del que es responsable Revista Literaria Gotas de Tinta autorizando el tratamiento automatizado de los mismos para su utilización con fines informativos, promocionales y estadísticos por parte de ésta. Podrá ejercer sus derechos de acceso, rectificación, cancelación y oposición, dirigiéndose por escrito, adjuntando fotocopia de su DNI, a Revista Gotas de Tinta. Apdo. de Correos 162. 26540 Alfaro (La Rioja).

Alfaro, 10 de Noviembre de 2009.

Gracias y saludos.


Gabinete de Prensa
Grup Lobher® Editorial
Revista Gotas de Tinta
Apdo. de Correos 162
26540 Alfaro – La Rioja
(902.999.778
url http://www.gruplobher.es
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*info@gruplobher.es
*info@gotasdetinta.es

martes, 24 de noviembre de 2009

Virus: invitación de hi 5

He recibido esta información en la bandeja de entrada de mi correo electrónico:



¡¡¡URGENTÍSIMOOOOOOOOOO!!!



¡¡¡POR FAVOR, HAZ CIRCULAR ESTE AVISO A TUS AMISTADES, FAMILIA, CONTACTOS!!!

En los próximos días, debes estar atent@: No abras ningún mensaje con un archivo anexo llamado: Invitación de hi 5, independientemente de quien te lo envíe. Es un virus que abre una antorcha olímpica que quema todo el disco duro C de la computadora. Este virus vendrá de una persona conocida que te tenía en su lista de direcciones.. Es por eso que debes enviar este mensaje a todos tus contactos.

Es preferible recibir 25 veces este correo que recibir el virus y abrirlo. Si recibes el mensaje llamado:
Invitación de hi 5, aunque sea enviado por un amigo, no lo abras y apaga tu maquina inmediatamente. Es el peor virus anunciado por CNN. Un nuevo virus ha sido descubierto recientemente que ha sido clasificado por Microsoft como el virus más destructivo que haya existido . Este virus fue descubierto ayer por la tarde por McAfee. Y no hay arreglo aun para esta clase de virus. Este virus destruye simplemente el Sector Zero del Disco Duro, donde la información vital de su función es guardada.


ENVÍA ESTE E-MAIL A QUIENES CONOZCAS. COPIA ESTE CORREO A UNO NUEVO Y MÁNDALO A TODOS TUS AMIGOS.

RECUERDA:
SI LO ENVÍAS A ELLOS, NOS BENEFICIAS A TODOS




Descarga el primer capítulo: "Pasión en el Paraíso" de Breeze Baker



La segunda recomendación de Editora Digital para esta semana es "Pasión en el Paraíso" de Breeze Baker.


Argumento:

Diez años atrás y siendo tan solo una adolescente, Sheryl Landford sufre una gran decepción amorosa al ser abandonada por Jacob Carpenter.

Ahora Sheryl es una mujer divorciada que ha pasado por un matrimonio desastroso y que es víctima de la locura de su ex marido quien no se resigna a dejarla salir de su vida.

El ex marido de Sheryl, Martin Smithson sufre un atentado y ella se convierte en la principal sospechosa.

Sheryl nunca podía imaginarse que después de diez años Jacob Carpenter volvería a Paridse convertido en policía y que sería el encargado de probar su inocencia y de
protegerla de su ex marido.

¿Podrán Sheryl y Jacob ponerle fin a tantos años de dolor y de silenciosa separación?



Pincha aquí para descargar el primer capítulo.

Si quieres comprar el libro, pincha aquí.




lunes, 23 de noviembre de 2009

Descarga el primer capítulo: "Las rosas de los viernes por la tarde" de Mary Heathcliff



Editora Digital nos recomienda esta novela.


Argumento:

Después de casi cinco años, Mariana García ha olvidado el pasado y ha sanado las heridas de su alma y su corazón.

Entonces Leonardo del Valle decide reaparecer para atormentarla y reclamar lo que él mismo rechazó. Ha vuelto decidido a recordarle el pasado compartido hasta con los mínimos detalles como las rosas que le regalaba siempre los viernes en la tarde.

Y aunque Mariana ya lo ha desterrado de su corazón, no puede evitar recordar lo vivido y volver a experimentar los mismos sentimientos cada vez que lo ve. ¿Todavía lo ama? No puede ser. En el pasado le hizo mucho daño y ahora ha vuelto más decidido que nunca para inquietarla. ¿Entonces por qué no puede dejar de pensar en él?


Pincha aquí para descargar el primer capítulo.

Si quieres comprar el libro, pincha aquí.



jueves, 19 de noviembre de 2009

Relato ganador del concurso: "Confesiones de un lunático"

Título: Confesiones de un lunático
Autora: Inés Simmons
Blog: Paranoias en mi cabeza
Calificación: 15 puntos


Confesiones de un lunático


Mi nombre es Damián y la mayor parte del tiempo soy normal; hasta hace escasas unas horas trabajaba de informático en una empresa de venta de seguros, vivía en un piso alquilado en el centro y todavía no había encontrado a mi media naranja, claro que en esta situación menos. Aborrezco las injusticias, aunque suene a broma, y siempre he intentado aportar mi granito de arena a este mundo ya sea reciclando o escribiendo cartas a los periódicos que quizás, hayan logrado convencer a alguien de que la tierra no puede aguantar más.
Pero mi vida no ha sido tan sencilla como yo hubiese querido, detrás de mi fachada de ciudadano modelo se esconde mi maniática realidad, soy un lunático. Esta enfermedad, también llamada trastorno del hombre lobo hace que cuando la luna llena ocupa el cielo mis sentidos se agudicen, mis músculos se fortalezcan y que la poca cordura que me ata a la realidad se rompa. Cada mes sobrepaso la barrera entre el ser humano y el animal, esa pared que todos debemos respetar y que si es atravesada, hasta el más débil de los seres es imposible de frenar. No me transformo en ningún cruce entre lobo y hombre, simplemente me abandona el lado racional, me vuelvo un animal por unas horas.
Locura, enfermedad, esquizofrenia, demencia... Ninguna de estas palabras se puede adjudicar a mi problema, soy un monstruo mitológico en pleno siglo veintiuno, sin la capacidad de ser hombre, ni tampoco animal. En todos los plenilunios del año mis ojos se acostumbran a la oscuridad y son dañados por la luz, mi olfato se desarrolla, mi gusto deja a un lado su exquisito paladar humano y soy capaz de cazar animales, aullar y dormir sobre la hierba mojada sin preocuparme de guerras contaminación o hambre.
Este estado de semihumanidad siempre me ha causado muchos problemas, pero nunca antes me había obligado a matar, aquella chica rubia no debería haber estado allí, no debería haber sufrido como lo hizo, pero mi otro yo no me deja elegir.

En mitad de la noche brumosa se escuchó mi aullido tiñendo la oscuridad de rojo carmesí. Cuando recuperé la cordura ya era tarde, ella ya estaba en el suelo rompiendo el silencio con un leve jadeo, intentando respirar, agarrándose a la poca vida que restaba en su cuerpo, huyendo de la muerte y desgarrando mis entrañas y mi humanidad. La joven allí tumbada intentaba luchar sin moverse mientras clavaba su dolida mirada en mis ojos suplicando piedad y clemencia, implorando que aquel dolor acabase...
Agotada, miró a la luna intentando buscar en su pasado un acto que la hubiese merecido semejante castigo, una razón para morir lentamente y con sufrimiento; poco a poco iba perdiendo las fuerzas y la vida se le iba escapando. Miró la herida hecha por mí, aún abierta en su torso e intentó parar la hemorragia, pero sus brazos no la respondían a las órdenes impuestas por su cerebro. Sus dulces ojos violetas aún estaban convencidos de que alguien la rescataría, aún conservaban esa fe que seguramente durante su vida la había caracterizado.
Mi miedo, culpabilidad y cobardía me impedían socorrerla o buscar ayuda para que alguien consiguiera salvarla, tenía pavor a que el mundo conociera mi problema y me encarcelaran en un psiquiátrico donde la luz del sol no podría ver.
A medida que el tiempo pasaba su sentimiento optimista pareció desaparecer, intentó gritar pero de sus rosáceos labios solamente salieron sonidos incomprensibles; tenía miedo, comenzaba a perder aquello que dicen que es lo último que te arrebatan, la libertad y la esperanza. Cuatro horas después de media noche se rindió, dejó de perseverar y contempló de nuevo la luna, esperando el momento en el que su vida no fuese más que un mero recuerdo. Con su último aliento pidió perdón por todo aquel mal que había causado para conseguir tan patético final y allí descansó al fin mirando el firmamento de las estrellas con la esperanza perdida y sus rubios tirabuzones teñidos de escarlata dejando su cuerpo indefenso ante la solitaria muerte.

Volví a mi apartamento con toda la prisa que pude y desempolvé la pala que guardaba en el trastero volviendo a la escena de mi crimen a toda prisa. Cavé un agujero lo más hondo que pude y coloqué el inerte cuerpo de la chica boca abajo, desviando su acusadora mirada de mi camino. Con cada mota de tierra que tiraba sobre el cadáver, cada pala de arena arrojada a aquel hoyo eliminaba también mi esencia humana, volviéndome cada vez más una bestia. Cuando miré mi macabra obra de arte mi corazón latió con fuerza y velocidad rogando que confesara mi crimen y dejase a la naturaleza mi penitencia, pero como cobarde que soy, el miedo pudo al honor y a la nobleza y me obligó a huir dejando como huella de mi presencia un pequeño montículo de tierra.
El mundo seguía circulando a pesar de mi extraño sentimiento mezcla de culpabilidad y enajenación. Vagué por las calles bebiendo de bar en bar y entablando conversación con extraños que no conocía, pero que me hacían sentir bien, buscando esa sensación de calidez que un hogar me proporcionaría pero incapaz de encontrar nada parecido.
Cogí el coche y conduje lo más lejos posible, alejándome de la ciudad con la botella de whisky en las manos bebiendo como un condenado intentando apagar mi sed de expiación.
A la mañana siguiente con la resaca más grande que he tenido en la vida me presenté a mi trabajo pidiendo la dimisión ante mí jefe con las tres palabras más diplomáticas que encontré en mi vocabulario, “me largo capullo” y así, sin apenas darme cuenta me despedí de la rutina de los últimos siete años de mi vida.
Regresé al trastero y agarré una de mis maletas de cuero ya desgastadas y con varias décadas en sus hebillas. La llené con toda la ropa que me cupo y me fugué de casa sin mirar a atrás dejando la puerta abierta y una nota para el casero en la que explicaba su naturaleza “desagradable”.
Volví a sentir la velocidad en mi cuerpo en cuanto pisé el acelerador de mi viejo Peugeot que se quejó cuando intenté subir de ciento cuarenta. La carretera me mostraba los recuerdos de la pasada noche, las copas de los árboles me recordaban a la rizada cabellera de mi víctima y el ulular del viento sus gemidos; pero conseguí nublar mis sentidos encendiendo la radio. Irónicamente y coincidiendo con la macabra forma de actuar del destino, la canción Sympathy for the devil comenzó a sonar haciéndome recordar el final de la película de “Entrevista con el vampiro”, solo que no era ni un vampiro ni me parecía a Tom Cruise, al menos los dos éramos despiadados asesinos.
Canté a todo pulmón mientras dejaba a atrás mi ciudad natal, las viejas ruinas de la muralla que la caracterizaban se levantaban lejanas en el espejo retrovisor de mi coche.

El viaje a ninguna parte parecía ser bastante ameno hasta que los éxitos del rock se vieron interrumpidos por un boletín informativo que hablaba sobre la desaparición de Eva Soler, una joven de veintisiete años. Mi cerebro comenzó a llamarme asesino a medida que describían a la chica: pelo rizado y rubio con unos curiosos ojos violetas.
Frené en seco en la autopista cuando anunciaron dónde había sido vista por última vez, un coche que me seguía se vio obligado a dar un volantazo esquivándome y tras una fuerte pitada pasó de largo. La chica había estado hasta las dos y media de la madrugada en una fiesta cercana al bosque donde yo había enterrado a mi víctima, era ella.
Seguidas al boletín informativo unas declaraciones de la madre de la joven salieron, estaba llorando y suplicando a su hija que volviera a casa o que quien la tuviese se la devolviera. La quebrada voz de sus lamentos me recordó a mi madre, esa mujer que me había intentado dar la mejor educación posible, que me había mandado a incontables psicólogos y que me había medicado hasta la inconsciencia. Medité durante unos segundos y me incorporé al carril contrario, acercándome a toda velocidad a las ruinas.

Me encontraba otra vez en el punto de partida, de nuevo en frente de mi antiguo hogar, pero esta vez desde mi balcón colgaba un cartel de “Se alquila”, parece ser que mi arrendador había visto la nota en la que maldecía a su madre. Volví a encender el motor del coche para dirigirme a la comisaría, donde tú me recibiste por primera vez.
Me metiste en aquella sala negra tomándome por un loco mientras tu jefe mandaba a sus unidades a buscar en el lugar donde os había dicho que estaría el cadáver de la chica.
Esas cinco horas de espera fueron las más largas de mi vida, incluso hubo instantes en los que creí que el segundero del reloj de pared se pararía, congelándome para el resto de la eternidad sentado allí con mi vida acabada. Pero luego pensé en la chica, su nombre era Eva, como el de mi hermana, un nombre sencillo y agradable al oído. Había sido mucho más fácil cargar con la culpa antes de saber que la chica tenía nombre y familia ahora me sentía realmente mal, Eva había muerto sufriendo y con la única compañía de su propio asesino. Los sentimientos de caballerosidad y honor regresaron a mí justo en ese momento, “que gallardo por su parte” pensé mientras farfullaba una irónica carcajada.
Alcancé el lápiz y la hoja que me habían dejado en la mesa y escribí una carta a mi madre:
“Mamá… ¿Cómo puedo explicarte lo que he hecho esta vez? No he robado en la carnicería ni he roto tu jarrón preferido, ha sido algo más grave quizás imperdonable pero sé que si alguna persona en el mundo luchará por mí serás tú. No lo hagas.
Esta vez no quiero perdón, es verdad que fue mi otro yo quien la mató y la hizo desaparecer pero estaba plenamente consciente cuando la enterré y borré mi rastro de aquel lugar. No dudé lo suficiente como para darme cuenta de que no era lo correcto y simplemente hice algo peor que asesinarla, intenté olvidarla y para ello la enterré aislada del mundo boca abajo para evitar su mirada y la culpabilidad que sus enormes ojos violetas me provocaban. Necesito saber que no llorarás por un monstruo como yo, que no pensarás en contratar un abogado que te deje sin sustento para defender mi causa perdida, necesito saber que no harás ninguna estupidez para sacarme de éste lío y dejarás que la justicia siga su curso. A lo mejor así soy capaz de cumplir mi castigo sin miedo porque sé que si alguien actúa como mi pilar me aferraré a él sin importar arrastrarlo conmigo al infierno. Prométeme que serás feliz aunque sea completamente imposible, promételo y no me dejes cargar con más pesares. Te quiero…
Damián”

Seguía solo en esta asquerosa sala metálica que creí que vería solo en las películas cuando recordé el color de la luna de esta noche. Es curioso ver como las partículas en suspensión de la atmosfera unidas al hermoso eclipse han dado lugar a aquella preciosa luna roja. Quizás me estaba avisando desde el principio, a lo mejor el tinte escarlata era un llamamiento de la naturaleza para que no me dejase llevar, ¿qué más da ya?
Acabas de entrar en la sala con lágrimas de impotencia en los ojos, me has mirado con odio y desprecio de la misma manera que vemos a la porquería escondida en un rincón. Me has gritado llamándome monstruo, me has repetido cientos de veces que esa niña tenía toda la vida por delante, me has hundido en el fango y has borrado la sonrisa de mi boca. Cuando cruzaste por esa puerta acababas de recibir la noticia, la habían encontrado en el lugar exacto donde yo la había dejado, con la postura que yo os había dicho; te diste cuenta que no era un simple loco. Me has preguntado por qué y esta es mi respuesta.




miércoles, 18 de noviembre de 2009

Relato ganador del concurso: "Ella y Él"

Título: Ella y Él
Autor: Guille Hale
Calificación: 16 puntos


Ella y Él...


Él caminaba apresuradamente hacia el aeropuerto, llegaba temprano, como de costumbre, pero no le importaba. El día había llegado al fin, y se sentía nervioso y ansioso a la vez. El hecho de poder tenerla en sus brazos nuevamente, lo hacía sentirse plenamente feliz.
Comenzó a llover de un momento a otro, pero no le importó mojarse, únicamente quería estar más cerca de ella, y cada paso que daba, acortaba la distancia entre ellos. Empapado esbozó una tonta sonrisa, una de esas que únicamente se ven en personas enamoradas. No había llevado paraguas, porque era ella quien siempre lo salvaba de la lluvia, así como de muchas otras cosas...

...ella llegaba retrasada, el vuelo se había ralentizado por el clima. Quiso llamarlo o avisarle de alguna manera, para que no desesperara mientras aguardaba por ella, pero la azafata había sido clara:
– Nada de móviles en el avión –Había dicho.
Estaba completamente segura de que la había extrañado tanto, o más, que ella a él, siempre había sido el más débil de los dos.
La simple idea de separarse en otro momento la habría hecho enloquecer, y se habría negado rotundamente. Pero esta había sido una ocasión especial, una a la cual ella debía acudir. Su relación dependía exclusivamente de las consecuencias de aquella visita tan importante, y gracias al cielo todo había ido bien. Corriendo la cortina que la separaba de la ventanilla del avión, miró hacia fuera. El cielo estaba demasiado oscuro, incluso para aquel día tormentoso. Se preocupó por él, imaginándoselo empapado, no solía llevar paraguas, porque era ella quien siempre llevaba uno. Sonrió ante la imagen que se formaba en su cerebro, mientras un trueno la sacaba de su ensimismamiento. Se asustó, por no tenerlo a él a su lado. Él siempre estaba cuando ella necesitaba seguridad y contención...

...él, mientras caminaba, rememoró sus momentos más felices. El día en que se vieron por primera vez, el día en que hablaron por primera vez, su primera vez juntos, donde ambos mintieron al decir que no era su primera vez, y muchísimas otras primeras veces, que se encontraban guardadas en su caja más preciada de recuerdos.
Pensó que su vida había cambiado desde el momento en el que la conoció, pero luego se corrigió, sustituyendo ese pensamiento por otro; su vida había comenzado en ese preciso momento, en el que la conoció. Instantáneamente encajaron como dos partes que ansiaban por encontrarse, como si estuvieran esperando el segundo justo para congeniar en la más hermosa armonía. Soltó una carcajada alegre, y un niño que iba bajo un paraguas azul, lo miró divertido. Le dedicó una sonrisa de oreja a oreja, rememorando el momento en el que ella le había confesado que quería tener millones de hijos con él...

...más truenos irrumpieron el ambiente y desesperadamente ella intentó explicarle a la azafata que tenía que hacer una llamada importante, le pidió que hiciera una excepción, que como mujer debía entenderla, pero tras una nueva negativa se marchó. Intentó sentir algún tipo de rabia con respecto a la actitud de la azafata, pero no pudo; desde aquel día en que lo había encontrado a él, no había tenido un solo pensamiento repulsivo, negativo, ni pesimista.
Cuando le sucedían cosas que no le agradaban, aceptaba lo que la vida ponía en su camino, y se acordaba de él, eso la tranquilizaba y neutralizaba cualquier sentimiento no grato.
Estaba bendecida y lo sabía. No todo el mundo hoy en día encuentra a su alma gemela, pensó. Sin que él lo supiera, ella había investigado, ¡Y cuanto había investigado!
Él intentó aplacar la ansiedad que traía encima, pensó en que pronto tendrían que mudarse, si querían tener hijos debían tener más espacio y también imaginó los nombres que a ella le gustarían, cualesquiera que fueran, para él estaban bien si ella los decidía. A él, personalmente, le gustaba William, había sido el nombre de su tío favorito y además combinaba bien con su apellido. Quiso pensar otro nombre, para una niña, pero una sensación de inquietud le penetró la mente. Sentía la necesidad imperiosa de estar junto a ella, por lo que apuró sus pasos, pero no resultó, supo al instante que eso no bastaría, que tenía que estar con ella, literalmente, a su lado, y esa extraña necesidad lo asustó...

...el avión se tambaleó, por decirlo de alguna forma, hacia la derecha y ella llevó las manos instintivamente hacia su vientre, luego bajó la mirada, y observó con sorpresa la ubicación de estas últimas, ya que ella no había decidido ponerlas allí. Sonrió y susurró:
– William... –Y volvió a sorprenderse, por lo que había dicho, y porque lo había dicho.
No intentó comprenderlo, sólo lo supo.
Comenzó a llamarlo a él, esta vez nada podría detenerla, no le gustaba viajar en esas líneas privadas, porque se suponía que ellos estaban a tu disposición ya que viajabas sola; pero no le dio mucha importancia, estaba llamando al amor de su vida, a su alma gemela para comunicarle una de las noticias más importantes de su vida...

...él miró su móvil por centésima vez, esperando alguna llamada, pero quizá había mala señal, o ella se había quedado sin batería, o simplemente no tenía motivo para llamarlo. Decidió llamarla, por las dudas, esa sensación seguía ahí, y el no estaría tranquilo hasta poder hablar con ella. Ni siquiera alcanzó a sonar, le dio tono de ocupado, por lo que se preguntó a quién estaría llamando.
Entró al aeropuerto y segundos más tarde estaba en la ventanilla de consultas, preguntando por el vuelo en el que ella se encontraba.
– Está retrasado por la tormenta –le contestó una mujer.
Se sentó en uno de los asientos de espera, mientras la horrible sensación crecía en su interior a pasos agigantados...

...su móvil estaba ocupado, pero no tuvo tiempo de reintentar, porque el avión volvió a sacudirse, esta vez con más fuerza que la anterior. Intentó llamar a la azafata, y no le contestó. Intentó luego con el piloto, esforzando su voz al máximo, pero tampoco lo consiguió. Decidió ir a buscarlos, pero el cinturón de seguridad no cedía. Miró otra vez hacia fuera, desesperada por la impotencia y se dio cuenta que el avión descendía más rápido que lo normal. El cielo estaba aún más oscuro y la lluvia repiqueteaba feroz contra la ventanilla.
Gritó, pidió ayuda, pero no sirvió para nada. Cogió su móvil y marcó nuevamente el número de él. Pero una nueva sacudida hizo que éste cayera y se desarmara en todas las partes posibles. Maldijo, por primera vez en mucho tiempo, y se sintió estúpida, por estar ahí sin poder hacer nada mientas el avión caía. Dispuesta a afrontar lo que fuera a sucederle, quiso rezar, pero no sabía. Cerró los ojos y pudo sentir el dolor de su amado, antes incluso, que el suyo propio...

...el sufrimiento repentino fue tan intenso, que lo hizo caer al suelo. Sintió que el cuerpo se le desgarraba y que sus órganos habían dejado de funcionar.
Supo que ella había muerto. Y lloró. En realidad se parecía más a un ataque de rabia que a un llanto. La gente comenzó a rodearlo mientras gritaba. Se podían oír exclamaciones y frases desagradables, pero él no las escuchaba. Solo había espacio en él para el dolor. Fue como si todo lo que la presencia de ella había neutralizado, apareciera ahora en cantidades desmesuradas. Él no podía comparar lo que sentía con nada que le hubiera ocurrido, era imposible hallar algo que fuera igual de doloroso, de aterrorizante.
Ya no iban a dar más paseos al atardecer, ni iban a volver a reírse juntos sin ningún motivo en especial, ni tampoco volverían a besarse, ni a fundirse en un solo ser, como solían hacer, porque ella ya no estaba.

Comenzó a retorcerse en el suelo, y supe que yo debía intervenir.
Atravesé a las personas que estaban congregadas a su alrededor y me situé junto a el, permitiendo cuidadosamente que únicamente él me viera. Acerque una mano a su frente y mi mínimo contacto lo tranquilizó. Tenía que salvarlo, era mi deber. Él había velado por mí incluso sin conocerme, tenía que retribuirle eso. No me quedaba mucho tiempo, por lo que traté de desligarme otra vez y contemplar la escena desde fuera...

...él miró hacia arriba y se dio cuenta de donde estaba. Recordó lo que había sucedido y el simple recuerdo lo hizo sentirse aterrorizado una vez más, pero el dolor ya no estaba, se había ido. Se percató de que un niño se encontraba junto a él y lo observó cuidadosamente, era pequeño, unos siete años, llevaba ropa blanca y en la mano un paraguas azul. Supo que había sido el niño quien había “borrado” su dolor y le preguntó su nombre.
– He tenido varios nombres – Contestó, y su voz le sonó conocida - ahora me llamo William. Él entendió de golpe y antes de que el niño desapareciera le dijo:
– Cuida de ella por mí...
El niño sonrió y se despidió diciendo:
– Estaremos esperándote...



...la última vez que lo vi, fue un día antes de “cruzar”, él se encontraba en su casa, sentado en el sillón que más le gustaba, mirando una foto de ella y escribiendo en una hoja. Llovía, yo llevaba mi paraguas azul, como de costumbre y resistí la tentación a mostrarme porque no quería alterarlo. Me asomé por encima del respaldo del sillón y leí...



En un momento estas,
y al otro desapareces
como una luz intermitente,
mi luz intermitente...



... y supe que ella, mi madre, había estado por allí...




martes, 17 de noviembre de 2009

Relato ganador del concurso: "Amanecer junto al mar"


Título: Amanecer junto al mar
Autor: Francisco Javier Nova Correyero
Blog: El rincón del ermitano
Calificación: 16 puntos


Amanecer junto al mar

Eran las seis de la mañana, el sol estaba a punto de aparecer y me levanté a escribir un capítulo más de mi novela, “Rosas en el mar”, que narraba la historia de diversas y coloridas flores que pasaban de mano en mano, de musa en musa, de capullo en capullo, de puta en puta, de príncipe en príncipe hasta que todas acababan en el mar.
Todos los personajes fuera su status social el que fuera, ricos, pobres, santos, cabritos, vírgenes o rameras, terminaban arrojándolas a las olas, devolviendo al mar la textura de sus pétalos, su símbolo de amor y también por qué no, sus jodidas espinas.
Entre mal de amores, entre el sol y el influjo de la luna, una quimera....
Sentado ante la mesa de nogal del escritorio, en aquel salón repleto de vidas, de ventanas, de miradores, en donde la solemnidad de unas paredes vacías, pero, cargadas de ilusiones, una alfombra del camellito del zoco y unas butacas que tal diablo pereza me tentaban a la ruina del no hacer nada, así transcurría mi vida bohemia,
tranquila, espiritual, soñadora y sola; irremediablemente alma en soledad.
Un pequeño faro rescatado de algún naufragio iluminaba el porche de entrada, desde allí , como siempre soñé, unas escalerillas bajaban directamente a la playa de una pequeña cala.
Una vez terminado el capítulo y tras tentarme las butacas varias veces, tomé café y salí a relajarme contemplando una vez más un amanecer junto al mar...
Las olas en su vaivén iban empapando la fina arena de la playa, ésta, pequeña pero coqueta, con sus sombrillas de paja, sus hamacas, su chiringuito y varias embarcaciones de vela desafiando al mar, amarradas a un risco en los pies de un pequeño acantilado.
Aquel renacer del sol pariendo siempre me emocionaba, sentado desde el porche imaginaba el triste adiós de los peces de la noche a la luna y el canto de las gaviotas como un canto de bienvenida a la mañana.
El reflejo de astro sobre el azul turquesa de las aguas daba un singular colorido tanto al mar como al cielo fundiéndose en el horizonte rosáceo del infinito.
El silencio era conmovedor, salvo las ya mencionadas gaviotas, la brisa y alguna que otra ola que rompía con ira contra las rocas.
Por un momento el sol parecía duplicarse en el mar, no estaba borracho ni veía doble, era la luna que compartía aún espacio en los días despejados con el sol tanto en mar como en el cielo.
Que dualidad tan maravillosa pensé, mientras, tan rutinaria y pasmosa visión se vio truncada al surgir de entre las aguas unos maravillosos cabellos rizados, parecieron emerger de entre la nada, del vacío del paisaje; y bajo ellos, un extraordinario cuerpo de mujer.
Me refregué bien los ojos, cada vez echan más cafeína al puto café, pensé, ó quizás le aderecen con algo más fuerte, no puede ser... quizás anduviera aún dormido...
Pero tras unos segundos de incredulidad y de asombro, alcé la vista y allí seguía ella, acercándose misteriosamente como por una cortina de niebla ocultando sus pies, deslizándose más que posando sus finos pies sobre la arena, estaba desnuda, OH dios, estaba totalmente desnuda y aunque no era lo más importante ahora, me extrañó que no dejara huellas sus pisadas sobre la playa, fuere como fuere, era real, no sé de donde había salido, pero estaba allí, tan real como sus redondeados hombros, sus largos y delicados brazos, su bronceada piel y su pecho firme y terso desafiando la gravedad desde donde unas gotas tal cual rocío mañanero de unos pétalos de rosa colgaban de sus rosados senos, sus pechos eran el biberón perfecto, el manjar más exquisito, la miel gritando tómame al asno que la observaba boquiabierto.
Traté de balbucear algo pero aquel rostro angelical de fina nariz, negros y rasgados ojos negros y aterciopelados labios me sedujeron de inmediato.
Mis ojos se perdían en el contornear de sus caderas al caminar, su tímido ombligo y sus muslos bien formados tal diosa del mar renaciendo, me recordaban a la dama del lago de la famosa escalibar, pero no era una película...
Seguía sentado en el porche y antes de que sus pies se posaran junto a la escalinata de mi casa, qué digo casa, altar de Zeus, despertando mi fantasía, la sugerí entrar, la hablé como quién todavía cree estar en la cama soñando con su ninfa, sin esperar respuesta, no la hubo, pero sus pasos siguieron a los míos.
Encendí unos troncos de chopo que guardaba para encender la hoguera, la ofrecí café, ella seguía en silencio y pese a tener la piel como escamas por el frío, sus ojos no se inmutaban, trataba de mirarla fijamente, pero sus ojos blancos como un fantasma, como una sonámbula, me turbaban, más cuando aparecían nubes y estrellas en sus iris, era sobrehumano, era extraordinaria y delicadamente bella.
No probó el café, la envolví con una toalla, debía estar arrecia, fría y desnuda, la mañana era fría pero mi cuerpo cada vez estaba más caliente, pensé que podía ser una sonámbula de alguna casa vecina que dios sabe cómo había ido a parar a mi choca, mi altar, mi ...
Pero diásporas, no había tiempo para pensar eso ahora, um de nuevo balbuceé algo, no quieres café? Arrópate, cogerás frío?
Pero sus pasos siguieron rectos y decididos hacía mi habitación, la toalla cayó tras de sí, parecía sonámbula, zombi, fantasmagórica, pero con las posaderas aún húmedas, que preciosidad de glúteos,
Cielo santo, ha entrado en la estancia, en mi alcoba, no sabía si era lo apropiado, recordaría algo si se despertaba? En todo caso, dicen que lo mejor es no despertar a las personas en ese estado, en este caso, la seguiré, la seguiré, pero la respetaré, debo ser un caballero, mira que si despierta en cualquier momento...
Así es que cual aroma seduciéndome, una mezcla entre agua marina y ascuas ardiendo, la seguí hasta mi cama, mi cama? Mi nido de ninfas, calma, sé bueno, me decía...
Estaba sentada en la cama, sus ojos por donde no dejaban de pasar estrellas y galaxias me envolvían, me seducían, no sé como, mis labios de repente, besaban sus párpados, cuya mirada me había hipnotizado, bajé por detrás de sus orejas recorriéndola con mi lengua, sus mejillas..., su cuello, su nuca...
Uuff! y ahora sí, por fin, sus labios...
Santo cielo, nos envolvimos las lenguas y algo más, sí pude sentir el blanco más absoluto de paz, de bienestar mientras mi lengua jugueteaba con la suya, seguí lentamente descendiendo, buscando los más ocultos rincones donde el amor se eterniza, se alarga...
No había prisa..., son demasiadas fuentes de erotismo las que posee una mujer como para no dedicarles el tiempo debido a cada una de ellas...
Cumplí mi sueño de lamer su biberón, también me detuve en su ombligo y acaricié y me regocijé melosamente en la entrada al peligroso y profano averno, cueva donde se peca y se nace...
Su cuerpo se sacudía en temblores y gemidos y temí que despertara, si es que era sonámbula? Y si despertaba..., me pregunté?
-“¿Quién eres tú?
- ¿ No sé y tú? Pero te recuerdo que eres tú la que has venido hasta a mí casa y te has metido en mi cama...”
En todo caso esto no había ocurrido, porque ahora ella quién me recorría por todo el cuerpo con sus carnosos labios y su húmeda y enternecedora lengua, parecía extasiada, el sentimiento era mutuo.
Pese a desearlo con todas mis ansias, no quería que acabara aquella abrumadora mañana de besos y ternura que nos tenía pasionalmente poseídos, pero me miró fijamente y sin palabras, supe que era el momento, entonces la tomé, poseyéndola como el sol se había juntado con la luna en el cielo y en el mar y nos movimos y nos balanceamos como olas..
Ahora éramos los dos en uno, tal ángel ambiguo, la perfección del amor, las gaviotas, la mañana, las nubes, las estrellas y por fin,
uff, uff por fin la más grande Súper Nova estalló en sus ojos y fuegos artificiales debieron reflejarse en los míos, claro, yo era más humano, más Ulises... seducido por las sirenas...
Gracias Diosa por este amanecer junto a la playa.
-Pero cielos! ¿Donde está?
Salí desesperado hacía el porche desesperado por hablarla, saber cómo se llamaba al menos, tropecé con la toalla que ella se había despojado, bajé, ya en el porche, las escalerillas, desnudo, como Dios me trajo al mundo, no doy más detalles porque yo soy un simple mortal y estropearía tan bonita epopeya, pero ella;
quién era ella?
-¿Quién eres?, Gritaba desaforado mientras ella se sumergía...
Por favor, quién eres? -
Repetía mientras ella seguía sumergiéndose...

----

- Selene -contestó-
Fue lo único que logré arrancar de aquellos labios salvo aquellos gemidos como lenguaje de delfines, sonó como un eco ...
- Selene y por cada espermatozoide que hoy has derramado nacerán miles de estrellas...
Selene, diosa griega de la luna se ocultó en las profundidades, miré a mi alrededor, el camarero estaba abriendo el tenderete y me miraba perplejo, también lo hacía el chico que alquilaba las hamacas, los veleros salían a pescar, las gaviotas revoloteaban alrededor, la luna se ocultó, el sol brilló, una ola rompió contra las rocas y una niña tiró una rosa al mar mientras su mamá la tapaba los ojos...
Cielos! aún seguía desnudo en el porche, aquella madre me devolvió a la realidad, pero nada de ella, nunca más supe nada de ella.
Fue la más hermosa forma de ocultarse la noche, que recuerdo, la despedida de la luna dando paso al sol, al alba... a un nuevo amanecer junto al mar.




lunes, 16 de noviembre de 2009

Concurso: Relatos ganadores

Como todos sabéis, 3 concursantes resultaron ganadores del Primer Concurso Literario El bolso amarillo. Durante estos días podréis leer los relatos premiados.


Título: Amanecer junto al mar

Autor: Francisco Javier Nova Correyero
Calificación: 16 puntos

Título: Ella y Él
Autor: Guille Hale
Calificación: 16 puntos

Título: Confesiones de un lunático
Autora: Inés Simmons
Calificación: 15 puntos

domingo, 15 de noviembre de 2009

Descarga el primer capítulo: "Deseo mortal" de Breeze Baker


La última recomendación por el momento de Editora Digital es "Deseo mortal" de Breeze Baker.


Título: Deseo Mortal
Autora: Breeze Baker


Sinopsis:

Dos hermanos gemelos, nacidos de la unión de un íncubus con una mujer son separados al nacer... Sebastian ha seguido el camino del bien mientras que Devon ha elegido vivir en la maldad y vuelven a cruzar sus caminos doscientos años más tarde.

Faith es una reportera de hechos paranormales que se ve envuelta en la investigación de asesinatos rituales de
sacerdotes en la ciudad de Nueva York.

Con un novio policía y escéptico, Faith descubre que no es sencillo lidiar con su relación, con su trabajo de reportera y sobre todo con la repentina atracción que siente por Sebastian O’Neil, un enigmático y atractivo profesor universitario que cree tener la clave para resolver los crímenes y atrapar al asesino.

Devon está dispuesto a todo para destruir a su hermano gemelo y Faith es el medio perfecto para lograr su objetivo... Sebastian y Faith se aman... ¿serán capaces de escapar de la fuerza demoníaca que los acecha y lograr ser felices?


Para descargar el primer capítulo, pincha aquí.

Si quieres comprar el libro, pincha aquí.



viernes, 13 de noviembre de 2009

Descarga el primer capítulo: "El guardián de mi corazón" de Brianna Callum


La editorial Editora Digital recomienda este libro.


Título: El guardián de mi corazón
Serie Highlands 1
Autora: Brianna Callum


Sinopsis:

Ian Mc Dubh es el hijo de un carpintero, sin embargo, se ha criado junto a su mejor amigo Cam
Mc Innes, el hijo del Laird.

Ian se ha transformado en un guapísimo hombre de veintisiete años. Es culto y a la vez uno de los más feroces guerreros del clan.

Él le ha jurado lealtad a su Señor, pero no puede evitar enamorarse de Kate, la pequeña hija del Laird.

Ian está convencido, que él no es suficiente para Lady Katherine y aquella obstinación lo llevará a la peor de todas las misiones... Él se verá obligado a ser el guardián y custodio de ella en un duro viaje a través de las montañas escocesas para llevarla a salvo hasta el castillo de su futuro esposo.

¿Será capaz Ian, por una vez en su vida, de no cumplir una orden del Laird, orden que sea tal vez,la más importante que se le haya impuesto?

¿Será capaz de desafiar a todos y a todo lo que está en contra del amor de ellos, incluyendo a su propia conciencia, siguiendo por primera vez, los dictados de su corazón?

Para descargar el primer capítulo, pincha aquí.


miércoles, 11 de noviembre de 2009

Descarga el primer capítulo: "Viento oscuro" de Guillermina Frank


La editorial Editora Digital me ha enviado el primer capítulo y el resumen de una novela. A continuación os dejo los datos.


Título: Viento Oscuro
Serie Windstone 1
Autora: Guillermina Frank


Sinopsis:

Maddison James es una aplicada y solitaria estudiante con un padre demasiado ocupado en sus investigaciones médicas. Su vida es tranquila y plácida. Hasta que algunos extraños accidentes que podrían haberle costado la vida, llevan a su padre a contratar a una agencia de seguridad para que la proteja.

La agencia elegida es Wind & Stone. Sus dueños, tres hermanos que durante muchos años han sido agentes del FBI, parecen ser la mejor opción para proteger a su hija, al menos los próximos veinte días. Tiempo en que sus laboratorios serán los dueños de una patente que ayudará a salvar muchas vidas y la razón por la que ella se encuentra en peligro.

Bradford Windstone jamás falla en sus casos lo que ha convertido a su agencia en la más conocida y reputada de Chicago.

Bradford, Troy y Dalton Windstone poseen extrañas habilidades: un poder hipnótico que impide que nadie les mienta y la capacidad de hacer ver o creer lo que ellos quieran unidas a un instinto que les avisa del peligro.

Estas habilidades los mantuvieron vivos en las más difíciles misiones que llevaron a cabo dentro del FBI y ahora son el principal capital en su Agencia de Seguridad y la causa de su éxito.

Cuando Bradford acepta ocuparse de la seguridad de Maddison, James jamás imaginó que lo impensado podría ocurrir. Ella es inmune a cualquier tipo de sugestión. Por primera vez en su vida, alguien no hace lo que Brad o sus hermanos quieren. Solo Maddie sabe que hay algo a lo que no es inmune: a su magnífico cuerpo.


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